-Hijos, papa y mama se van a separar. 

Y así fue como empezó la caída final de Javier. Vio los ojos de sus hijos, ambos estaban llorando. Él los intento calmar, los brazo y beso, les explico que el se iría a vivir muy cerca y que iría a verlos casi todos los días. La que hasta aquel momento había sido su esposa no decía nada pero pasaba sus manos por la cabeza de los niños. 

Un par de horas después se encontró guardado sus cosas mientras pensó en la noche anterior. Sonia le había dicho que tenían que hablar y eso ya le había puesto sobre aviso. Hacía varios meses que ella casi no estaba en casa y que apenas le hablaba, ni siquiera como ella acostumbraba para humillarle y anularle. Metió en la maleta un jersey que le habían regalado para el día del padre. ¿Qué seria de los niños? 

Tres años atrás cuando quiso separarse Sonia le había dejado claro que si se le ocurría separarse se llevaría a los niños, se reía mientras le decía que ningún juez le daría la custodia a un patético cornudo. Ese día el intento sacar fuerzas de donde ya no le quedaban después de 10 años de abusos. Se levanto y le grito que era suficiente, que la iba a denunciar. Cuando llegó a la puerta de la cocina horrorizado vio como ella chillaba que no le pegara mientras se golpeaba contra la pared, se abalanzo sobre ella y como pudo la sujeto para que dejara de golpearse. Menos de quince minutos después la policia estaba en la puerta.  Les intento explicar como habían sido las cosas pero no sirvió de nada,ella tenia lesiones pero el no contaba con un solo rasguño y los vecinos habían escuchado como ella suplicaba que no le pegara, esa noche durmió en los calabozos. 

Quince días después con la denuncia retirada, se vio obligado a volver a la casa. Y aguanto en silencio, nadie le había creído, como iba a maltratar un mujer de 65 kilos a un hombre 90, algunos incluso se rieron. 

Pero la noche que le dijo que se iba a divorciar de él fue la peor que recordaba nunca. 

-Javier he decidido que nos vamos a divorciar, mañana vas a recoger tus cosas y te vas.-Ella le miraba fríamente, hizo una pausa como pensando sus palabras.

-Pero…

-No me interrumpas o sabes lo que va a pasar-Javier lo recordaba, cada vez que intentaba llevarle la contraria ella repetía la noche de hacia tres años, aunque nunca más le había echo enfadar a tal extremo que volviera a ir a la casa la policía, él pensaba que se portaba bien-Va a ser un divorcio amistoso, si no vuelvo a denunciar y nunca mas ves a los niños, aceptaras un fin de semana cada dos con los niños y un mes en las vacaciones de verano, pero tranquilo voy a ser buena y te dejare verlos a menudo. Y por supuesto aceptaras la pensión compensatoria que decidamos entre yo y mi abogado, tampoco quiero que te quedes en la calle, si no a ver como me ibas a cuidar a los niños ¿no? Y se rió. 

Metió en la maleta varias fotos de los niños. 

-Sera como tu digas, yo solo quiero que no me separes de mis hijos.

-Podrás verlos mientras te portes bien”. Y así fue como termino la conversación, cerro la maleta y fue hasta el salón a llamar a un taxi. Se despidió de sus hijos aguantando las ganas de llorar y se fue. 

Solo quedaba un año para el peor de su vida estaban a punto de comenzar. Al principio todo parecía ir bien, incluso se encontraba mejor, ya no tenia a Sonia humillándolo de forma constante y ademas veía a sus hijos casi todos los días. Pero la calma llegó a su fin después de que su hijo mayor por dos minutos, le dijera que su nuevo papa les iba a llevar de viaje. Por supuesto Javier no se opuso a que fueran de vacaciones fuera. Pero en ese tiempo él empezó a salir más y a conocer gente, entre ellos conoció a Yolanda, ella era un mujer de su edad, graciosa, luchadora y compresiva, la cual tenia un hijo de dos años, pero por desgracia se había quedado viuda.  Pronto comenzaron una relación. Cuando los niños volvieron Yolanda y Javier ya pasaban bastante tiempo juntos y con ellos el hijo de ella. A los gemelos les encantaba tener un niño de esa edad, se pasaban horas jugando con él. Sopesando la relación decidieron irse a vivir juntos. 

Primero fueron las escusas “Es que apunte a los niños a karate” “Es que vamos a ir a ver a mi madre” pero cuando llegó el fin de semana que le correspondía a él fue cuando empezó a resultarle más raro. “Javier tendras que ser el siguiente fin de semana que te toquen los niños, este vamos a ir de camping y ya tenemos la reserva”  pero ese sábado les vio en un centro comercial merendando aunque no se atrevió a acercarse. 

Llevaba un mes sin ver a sus hijos cuando por fin pudo ir a recogerlos, lleno de emoción fue a por ellos pero los niños no le besaron cuando le vieron llegar, con morros subieron al coche sin decirle nada. Mientras conducía el pequeño le pregunto. “Papa, ¿Por qué quieres más a tu nueva familia?”  Miro a su alrededor y aparco el coche, les digo que iban a tomar un batido. 

-Para mi lo más importante de mundo sois vosotros, no podría amar más a nadie. Pero mama se pondría muy triste si vinierais a vivir conmigo.

-Pero antes venias a vernos muchos días y ahora nunca vienes, mama dice que siempre le pones escusas y estas con tu nuevo hijo-Javier se quedo mudo y miro al batido, no sabía que decirles a los niños. Si les decía la verdad iba a tener muchos problemas con Sonia.

-No mi amor, es que estuvimos todos muy ocupados, por que los días que yo podía mama estaba con vosotros en otro sitio o teníais vosotros clase-Aunque estuvo discutiendo un poco con ellos finalmente las aguas volvieron a su cauce. 

-Prométenos que vendrás más a vernos-Y él se lo prometió, parecía que todo había vuelto a la normalidad por un momento.

Al día siguiente Sonia le llamó, le dijo que le tenia que llevar a los niños inmediatamente a casa de su madre aunque se suponía que iban a estar con él todo el fin de semana y que después fuera a verla, la noto nerviosa y preocupada así que decidió ir directamente a casa de Sonia, ya llevaría a los niños más tarde. 

Sonia le miro con mala cara nada más entro, ni siquiera le dijo “Hola”.

-No llevaste a los niños a casa de mi madre, pero peor para ti. Quería hablar contigo por que me voy a casar y a tener otro hijo-La noticia le tomo por sorpresa-Quiero que Ruben, que si que es un hombre de verdad, sea el padre de todos mis hijos por lo que no vas a ver más a  mis hijos, vas a firmar para rechazar la custodia y así el puede adoptarlos. Si no lo haces haré que te pudras en la cárcel. 

-No, son mis hijos, no te lo voy a permitir-Y en ese momento comenzaron a discutir pero esta vez él en vez de sujetarla se dio la vuelta y se marcho. 

Cuando llego a casa vio a una patrulla en la puerta de su casa junto con Yolanda  y los niños, inmediatamente fueron hacia él, las pocas fuerzas que le quedaban se fueron apagando mientras sus hijos veían como se alejaba en un coche patrulla, mientras pasaban los días sin libertad condenado por intento de homicidio y malos tratos, mientras los meses seguían su recorrido sin que él pudiera ver a sus hijos. 

Y cuando por fin fue libre los busco, pero no estaban, se mudaron, cambiaron los números de teléfono, nadie le decía nada,lo miraban como si fuera escoria, la sociedad le juzgaba. Aguanto lo que pudo por Yolanda pero solo encontró un camino. 

Notas: Esto pasa en cientos de lugares cada día, la violencia en los hogares es cada vez más común. Estamos en plena guerra contra la violencia, pero mucha gente enfoca esta guerra solo hacía un sitio. 

La violencia no es problema de un género, es un problema de todos, todas las personas pueden ser victimas o verdugos indiferentemente de a que género permanezca. 

Posiblemente si en vez de Javier la protagonista fuera Helena os resultaría a todos triste y desgarradora, una manera de atacar a todo un género donde todos son machistas, maltratadores y abusadores. Pero como el protagonista es Javier, el relato es una falacia inventada de una mujer machista, pero la mayoría no ha salido de mi imaginación, son historias humanas que a diario leo en las distintos grupos y comunidades dedicadas a ayudar a los hombres maltratados de una u otra forma, aquellos que se les pisan los derechos, aquellos que pierden a sus hijos después de un divorcio y un largo etcétera . Aprovecho desde aquí para agradecer su duro trabajo, al igual que estoy agradecida a los que realmente luchan por las mujeres maltratadas.  

En las redes justificamos que cientos de padres no tengan el derecho de ejercer como tal con sus hijos, que mujeres ataquen a hombres con un “algo habrá hecho” o riéndonos de ellos.  como estoy segura que como el protagonista es Javier.  En las mismas reacciones de la red social facebook se puede comprobar.

Y también reflexionaría si la manera de acabar con la violencia es riéndose de ella y generando más violencia hacía un sentido silenciado por completo. No son hombres, son padres, hijos, abuelos, tíos, amigos. Todos somos iguales, tendríamos que tener los mismo derechos. así es como tendria que ser ante la ley, la sociedad y los medios de comunicación.  Existen y no están solos. Yo digo No a la violencia venga de donde venga. Yo lucho por los derechos de todos, no veo géneros, veo personas que sufren a diario. 

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